Pronunciamiento: de la reunión Crowding the Rim**

Durante tres días (Agosto 1-3, 2001), nos hemos reunido 160 individuos de alrededor del mundo, representando una gran variedad de disciplinas, organismos y culturas, inicialmente no del todo seguros respecto a este evento pero abiertos a una nueva y productiva experiencia. Nos regresamos como grupo, compartiendo extraordinario entusiasmo, energía y espíritu; nos sentimos comprometidos a llevar con nosotros lo que hemos aprendido y experimentado, a nuestras comunidades e instituciones de las cuales hemos venido. Nuestra transformación - de individuos aislados a una comunidad activa y comprometida - refleja tanto el diseño del evento como el espíritu abierto y dedicado, que cada uno de nosotros ha traído consigo mismo, Ahora la pregunta es como podemos inculcar ese espíritu y esas intenciones en nuestras vidas diarias, y compartir con otras personas que tienen inquietudes similares. Tenemos algunas observaciones respecto a lo que hemos compartido, y como podríamos continuar este proceso en el futuro.

Como resultado de nuestro trabajo con una simulación de un juego interactivo, en el cual grupos interdisciplinarios de analistas dedicados a la planificación post-desastre, reconocimos las dificultades de tomar decisiones a largo plazo sobre la base de información limitada y las complejas e intercaladas infraestructuras regionales - pero al final tuvimos la confianza de que si se puede lograr algo positivo. El ejercicio dió como resultado algunos temas de consenso que pueden ser útiles en situaciones del mundo real:

La información es esencial para la toma de decisiones pero a no ser que esta se encuentre al alcance de toda persona y sea entendible, no vale nada. Los participantes del "Summit" estamos comprometidos al seguimiento y a

la difusión. Trabajamos intensamente con HAZPAC, la base GIS de datos

de peligros naturales relevantes a la geociencia, la fisiografía, la infraestructura y el valor económico, que afectan a los países sobre el Borde del Pacifico. Su disponibilidad en Internet y en formato de CD permitirá que las regiones y comunidades adicionen y/o modifiquen la información presentada, contribuyendo a que HAZPAC progresivamente sea más útil para los demás.

Alentados por los resultados de nuestro trabajo, estamos dispuestos a patrocinar iniciativas que se deriven de lo ya logrado. Inicialmente, utilizando una lista de servicio de los participantes, ayudaremos a planificar

una serie de talleres para diseminar nuestros logros a personas y organizaciones por todo el Pacifico. Creemos que nuestra experiencia es una comprobación de cómo personas de diferentes disciplinas, culturas, y vínculos nacionales pueden trabajar juntos con resultados positivos.

Una iniciativa que se deriva de la anterior considera la difusión y uso de un Módulo Educacional Interactivo, desarrollado en el contexto del "Summit"

por grupos de profesores, educadores y alumnos. Fue diseñado para introducir a alumnos de todos los niveles el tema de los problemas inherentes a los desastres ocasionados por el "efecto oleaje" (efecto dominó?).

 

** Crowding the Rim es una sociedad publica/privada internacional, interdisciplinaria, establecida en Mayo del 2000 por la Cruz Roja Americana, el Consejo Circum-Pacifico, la Universidad de Stanford y el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS). Su misión es examinar los impactos de los desastres ocasionados por el "efecto oleaje" ("efecto dominó"??) en los países sobre el Borde del Pacifico. Estos efectos se deben a que el rápido crecimiento de la población en estos países converge con el creciente riesgo generado por los peligros naturales, en una región que se caracteriza por la colisión de placas tectónicas y los correspondientes terremotos, erupciones volcánicas, deslizamientos de tierras, tsunamis e incendios. Tales eventos, además de los tifones e inundaciones que también afectan estas áreas, pueden destrozar una creciente infraestructura en pleno desarrollo, tales como corredores para el transporte, canales de comunicación, oleoductos y otros conductos - de los cuales depende la vida del siglo XXI. En una economía cada vez más globalizada, las calamidades locales rápidamente se propagan por el efecto "dominó" y se convierten en desastres internacionales.

La reunión "Crowding the Rim Summit", que tuvo lugar en la Universidad de Stanford los días 1 al 3 de Agosto, 2001, presentó un programa, ya iniciado, orientado al análisis de cómo es que los eventos locales podrían afectar a los demás países al borde del Pacifico, y como esas consecuencias pueden ser identificadas y mitigadas.

El "Summit" logró congregar a 160 participantes provenientes de unas 30 naciones del Borde del Pacifico - cientificos especializados en ciencias de la Tierra, científicos sociales, funcionarios de gobierno de alto nivel con autoridad para la toma de decisiones y otras personas con intereses en la región, a fin de lograr un entendimiento compartido y más profundo de estos retos. Los participantes escucharon conferencias magistrales sobre la problemática, participaron en un juego interactivo con escenarios que simulaban desastres de la vida real y luego, en pequeños grupos, discutieron y analizaron en detalle sus conclusiones sobre las lecciones aprendidas.

 

 

 

 

 

Discurso del Dr. Lynn Orr, Decano de la Facultad de Ciencias

de la Tierra de la Universidad de Stanford, a los participantes de la Conferencia "Crowing the Rim Summit", Agosto 1-3,2001.

"Viviendo con Seguridad en el Planeta Tierra"

Me es muy grato añadir mi bienvenida y la de la Facultad de Ciencias de la Tierra a la de nuestro Presidente Hennessy, a los participantes de este esfuerzo compartido, - "Crowding the Rim". Es completamente adecuado

que se celebre esta reunión aquí en Stanford. Tenemos experiencia directa sobre los tipos de eventos acerca de los cuales hemos conversado el día de hoy. En 1906, un terremoto de magnitud 8 cerró la universidad durante un año. Asi es que si entendemos por experiencia propia la importancia de estar preparados para afrontar los peligros naturales. Tal como yo lo veo, en la actualidad estamos ante uno de los grandes retos del siglo XXI. ¿Cómo vamos los humanos a aprender a vivir en este planeta y vivir de tal manera que el nuestro sea un esfuerzo sostenido en el largo plazo?. Varios de los temas que he de mencionar ya han sido comentados por quienes me antecedieron en el uso de la palabra- pero déjenme recordarles lo que nos queda por delante. Los retos son enormes. Tenemos una población que crece exponencialmente. Ahora somos 6 mil millones de habitantes y el número aumenta exponencialmente; tenemos que saber como alimentar a esta creciente población, proporcionarle agua potable, mantenerla abrigada y protegida del excesivo calor, y proporcionarle empleo productivo y adecuadamente remunerado. ¿Cómo lo haremos?

Me parece que existen por lo menos cuatro elementos para aprender como hacerlo. Los menciono a continuación con un breve comentario.

Necesitamos

- educar

Lo primero en mi lista es entender la ciencia del inquieto planeta sobre el cual vivimos. Supongo que es primero en mi lista porque mis colegas y yo aquí en Stanford en la Escuela de Ciencias de la Tierra, y también nuestros vecinos cercanos del U. S. Geological Survey en Menlo Park, pasamos nuestras vidas científicas pensando en estos problemas. Hoy hemos escuchado charlas sobre los riesgos de los terremotos, volcanes, huracanes y tsunamis. Debemos entender mucho mejor como se generan y desarrollan los terremotos y los tsunamis, con qué frecuencia han de ocurrir y cuales serán sus efectos. Estos eventos cataclísmicos nos recuerdan del poder de los sistemas naturales que condicionan nuestras vidas. Pero, con instrumentos adecuados, comunicaciones y buena ciencia, podemos hacer un trabajo mucho mejor para convivir con estos eventos.

¿Qué es lo que la ciencia puede hacer por nosotros? Mary Lou Zoback mencionó esta mañana la idea de hacer uso de repetidas imágenes de radar para medir como se hinchan los volcanes antes de una erupción. La interferometría con radares puede medir pequeños desplazamientos de la superficie de los volcanes. Imagínense cuan mejor preparados estaríamos si es que desde el espacio pudiéramos vigilar todos los volcanes de la Tierra con un satélite. Existen alrededor de 500 volcanes activos, de los cuales aproximadamente 30 erupcionan cada año. Si pudiéramos monitorear - vigilar - desde la distancia todos estos volcanes y emitir alertas oportunas a las poblaciones vecinas, estaríamos mucho mejor preparados. Con mejor instrumentación sísmica, adecuadamente distribuida, podremos conocer y entender mejor la dinámica de los grandes bloques de roca que llamamos continentes. Me gusta imaginar una red sísmica global especialmente diseñada, que nos permita precisar áreas de fuerte sacudimiento. Las predicciones y alertas siempre serán difíciles, pero ciertamente podemos mejorar nuestro entendimiento del riesgo y lo que debemos hacer para mitigarlo. Ciertamente estos problemas no son fáciles de solucionar porque no tenemos el lujo de poder alinear cinco planetas, ejecutando en cada uno de ellos un experimento planetario diferente. Sólo tenemos este planeta con el cual trabajar. Una manera de hacerlo es mirando hacia el pasado, reconstruyendo la historia de la Tierra, tanto la historia tectónica como la de otros parámetros, por ejemplo el clima, para entender lo que sucedió y por qué y poder especular sobre lo que podemos esperar en el futuro. Dave Howell hizo hincapié sobre este punto de manera muy elocuente, Los grandes ciclos bioquímicos y geoquímicos que movilizan el carbón y otros elementos alrededor del planeta proporionan la base para la vida, incluyendo la nuestra. A medida que nosotros los humanos modificamos estos ciclos planetarios con la agricultura, la eradicación de forestas, el mal uso de energía y el consumo de agua fresca, estamos obligados a entender mucho mejor cuales podrían ser las consecuencias. Dependemos de estos sistemas para sostenernos y procesar nuestros desperdicios, y necesitamos entenderlos como sistemas. Quienes vivimos en California regularmente somos recordados por los eventos asociados con El Niño que lo que sucede al otro lado del Pacifico nos importa a nosotros aquí, pues dichos eventos tienen un enorme impacto sobre la precipitación que cae sobre el norte de California. Terminaré estos comentarios sobre la necesidad de intensificar el estudio y la investigación en el campo de las ciencias de la Tierra recordando que nosotros los científicos dedicados a estas ciencias necesariamente miramos hacia el futuro lejano - porque pensamos en sistemas cuyas escalas de tiempo son del orden de décadas, de cientos y de miles de años.

Esas escalas de tiempo son largas para los humanos, pero son relevantes para quienes nos encontramos aquí reunidos. Además influyen sobre mi siguiente punto: la mitigación. Los peligros naturales acerca de los cuales estamos hablando ocurren a grandes intervalos. Tales intervalos nos pueden conducir a una falsa sensación de seguridad - Uds. conocen el argumento: he vivido aquí cincuenta años y ese volcán nunca ha erupcionado, ¿por qué debo preocuparme ahora? Si bien el largo intervalo de tiempo entre uno y el siguiente desastre es un serio obstáculo para convencer a las personas y a los gobiernos sobre el riesgo, por otro lado nos da a nosotros la oportunidad y la obligación de trabajar el tema de la mitigación con perseverancia y con metas a largo plazo. Hay mucho que podemos hacer, en varios frentes: mejores normas de construcción y de diseño estructural, (Brent Woodworth nos dió un ejemplo de como lograrlo manteniendo los costos a niveles razonables para determinada localidad), mejor manejo de la infraestructura, mejor planificación para emergencias y, sobre todo, educando a la población.

Es importante comenzar ahora, trabajar con convicción y sin cesar. Puede parecer lento nuestro progreso, pero a medida que integramos los resultados, el impacto ha de ser enorme. Debemos hacerlo. Los terremotos per se no matan a las personas, las construcciones sí. Pero podemos corregir esa situación. Stanford es un pequeño ejemplo de esto. A mediados de los años 80 dejamos de comprar seguro contra terremotos y utilizamos el dinero para fortalecer nuestros locales. El resultado fue que el terremoto de 1989 nos causó daños mucho menores que los que habríamos sufrido.

Lo cual me lleva a mi siguiente punto. Ningún país o institución sola puede lograr el objetivo. Tenemos que trabajar juntos. Nuestras infraestructuras están eslabonadas. Nuestras economías están más y más amarradas unas a las otras. Los sistemas globales que proporcionan energía y alimentos están firmemente acoplados. Es evidente que tenemos un gran y creciente interés común en estar preparados. James Lee Witt, Ron Oguchi, Brent Woodworth, Zen Delica, y James Losi, todos ellos sostuvieron esta idea con diferentes enfoques. Estaremos salvando nuestras vidas y nuestros empleos. Estos conceptos no son sólo teóricos. Cuando ocurrió el reciente terremoto en Taiwan sentimos el impacto aquí en Silicon Valley a los pocos días a medida que no llegaban y comenzaron a escasear los componentes electrónicos que se requieren para el ensamblaje de computadoras. El hecho de que estemos reunidos aquí es evidencia que si lo podemos hacer. Podemos aprender unos de otros qué es lo que funciona y cómo, y podemos dar a conocer los resultados positivos de esta iniciativa.

Llego a mi último punto: la educación o capacitación. Aquí tenemos una enorme tarea, a varios niveles. Tenemos que crear un conjunto de personas jóvenes que sepan mucho más acerca de cómo funcionan la Tierra y sus sistemas biogeoquímicos y al mismo tiempo como los sistemas humanos económicos y de políticas interactúan con los de la Tierra. No puedo evitar insertar aquí un "comercial" a favor de nuestro programa interdisciplinario pregrado sobre Sistemas de la Tierra. Este programa intenta educar justamente a ese tipo de persona. Los necesitamos para que se integren en el gobierno en todos los niveles. Tenemos que educar a nuestros gobiernos en todos los niveles para que entiendan los peligros naturales para los cuales debemos prepararnos. Debemos compartir nuestros conocimientos y experiencia, y tenemos por delante muchísimo que hacer para persuadir a la población en general que asuma en serio la tarea de estar preparada para enfrentar eventos naturales que puedan ocurrir a largo plazo. La participación en esta conferencia de muchos educadores y estudiantes es una paso hacia esa meta.

Termino con una palabra de agradecimiento a Don Kennedy y Dave Howell y a su feliz y dedicado equipo de colegas, alumnos y "staff". Uds. nos han juntado para realizar el trabajo que tiene que hacerse. Les pido a todos que encuentren un vaso con algún liquido adentro y que brindemos por la buena ciencia orientada a salvar vidas y a vivir de manera sostenible sobre nuestro planeta, a construir y fortalecer los vínculos entre personas y entre organizaciones que hacen posible proteger vidas y servir a nuestra creciente población, a encontrar la forma económica para reducir el riesgo a un nivel aceptable, y a un proceso educativo que nos haga a todos conscientes de la responsabilidad que nos compete a cada uno de nosotros.