LIMITACIONES
Y ALCANCES DEL REFORZAMIENTO DE VIVIENDAS EXISTENTES DE ADOBE EN LOS PAISES
ANDINOS
Por:
Luis Zegarra, Angel San Bartolomé, Daniel Quiun
Profesores de la Pontificia Universidad Católica del Perú
Lima, marzo de 1999
En la ejecución de los proyectos
piloto de reforzamiento desarrollados en 5 regiones del Perú, se ha encontrado
una serie de defectos en las viviendas de adobe existentes, algunos subsanables
antes de aplicar la técnica de reforzamiento, otros que requieren un sistema
de reforzamiento adicional previo, y otros donde hay una alta probabilidad de
que las viviendas colapsen durante un terremoto severo.
Las 5 regiones visitadas
comprenden los siguientes departamentos y localidades:
- Departamento
de Tacna (Caplina), Moquegua (Yacango y Estuquiña)
- Departamento
de Ica (Guadalupe y Pachacutec)
- Departamento
de La Libertad (Trujillo: Las Delicias, Simbal y Barraza)
- Departamento
de Ancash (Huaraz: Pedregal, Marian, Olleros)
- Departamento
de Cusco (Huasao y Andahuaylillas)
A.
Defectos subsanables antes de aplicar la técnca de Reforzamiento:
- Falta de mortero en
las juntas verticales. Antes de colocar la malla en los muros, éstas juntas
verticales deben ser selladas con mortero de cemento, para lo cual, previamente
debe limpiarse esas juntas y humedecerlas.
- Base de los muros ligeramente
socavadas por la humedad o intemperie. Las zonas socavadas deben limpiarse,
humedecerse y luego deben sellarse con un mortero de cemento.
- Mochetas sueltas. Estos
muros de poca longitud deben ser removidos y construidos nuevamente empleando
adobes adheridos con mortero de cemento en sus juntas.
- Vigas de madera (o troncos)
del techo falladas. Estas vigas deben ser retiradas, reemplazándolas por una
viga en buen estado.
- Muros de hasta 5 m de
altura. En las construcciones antiguas abundan los muros altos, lo que obliga
a adicionar una malla horizontal (ancho 0.45 m) a la mitad de su altura, aparte
de la malla empleada en la zona del dintel.
- Muros de hasta 7 m de
largo. Si las viviendas presentan un solo ambiente en cada piso, esto obliga
a adicionar en el centro del muro una doble malla vertical de 0.45 m (en los
muros de hasta 5 m de largo) o de 0.90 m de ancho (en los muros de hasta 7
m de largo), interconectadas por alambre #8.
- Viviendas de dos pisos.
En las viviendas de la sierra abundan las construcciones de adobe de dos pisos,
lo que obliga a efectuar un enmallado horizontal total (aparte de las mallas
verticales) en todos los muros del primer piso, mientras que en los muros
del segundo piso puede emplearse la técnica de enmallado por franjas. Esta
modalidad de reforzamiento aún no se ha probado en forma experimental.
- Tímpanos de los techos
a dos aguas. La solución de coser mediante tablas la base del triángulo que
forma al tímpano, no pudo aplicarse, por cuanto en la parte interior de la
vivienda (usualmente con cielo raso de plástico) era imposible trabajar, por
la presencia de la estructura de un altillo o desván. El reforzamiento de
los tímpanos se efectuó entonces empleando una franja horizontal de 0.9 m
de ancho que corría por el lado externo del tímpano (0.45 m de ancho por ambos
lados de la base del triángulo.
- Muros medianeros portantes.
En realidad todas las viviendas que hacen uso de muros medianeros portantes
de las vigas del techo, deberían ser reforzadas, porque el colapso de una
vivienda no reforzada, arrastraría a la vivienda reforzada; sin embargo, si
el muro medianero no es portante y además el propietario de la vivienda vecina
no permite reforzar su casa, entonces basta con colocar la malla cubriendo
totalmente dicho muro por la cara interna de la vivienda a reforzar.
- Fisuras finas (menos
de 3 mm de grosor) en la unión entre paredes ortogonales o en otras zonas
del muro. En este caso, la fisura debe resanarse con mortero de cemento compactado
a presión manual; previamente, la fisura debe profundizarse, limpiarse y humedecerla.
- Adobes que se desmoronan
al efectuar las perforaciones. En el Cusco los adobes tenian 15 cm de espesor
y 50 cm de largo, esto obligó a emplear barretas en lugar de cincel para realizar
las perforaciones, Al desgranarse el adobe por contener muchas piedras, se
formaban huecos de 20x20 cm, en vez de 10x10 cm, lo que obligó a extender
los ganchos de los conectores de 10 a 15 cm, a emplear una mayor cantidad
de mezcla para taponar los huecos y a distanciar las perforaciones cada 60
cm en vez de 50 cm.
B. Defectos que requieren un Reforzamiento Adicional previo.
- Base de los muros muy
deterioradas por erosión. Previamente, antes de la colocación de la malla,
habría que construir una especie de calzadura de concreto en la base de los
muros, apuntalando el techo. Si el deterioro fue producido por humedad, habría
que investigar si existe rotura de tuberías de agua o desague.
- Techos muy deteriorados
(apolillados, etc.). Habría que desmontar el techo existente, por lo que se
podría añadir una viga solera de concreto en vez de la malla horizontal.
- Muros muy largos (más
de 7 m), sin arriostres intermedios. Habría que añadir una o dos columnas
de arriostre de concreto armado en su zona intermedia.
- Paredes desplomadas en
más de 1 cm. Habría que desmontar la pared y construir otra utilizando los
mismos adobes, adhiriéndolos con mortero de cemento. En la unión de la pared
existente contra la nueva pared, deberá añadirse una columna de concreto para
interconectarlas.
- Paredes sin sobrecimiento
(pero con cimentación). En este caso, para proteger la base de los muros,
debe añadirse una malla horizontal (de 0.45 m de ancho) en esa zona.
- Viviendas con baja densidad
de muros. En cada dirección, la densidad de muros, calculada como la suma
de las longitudes de los muros por su espesor y dividida entre el área techada,
debería ser mayor que 0.07 m2 / m2. En caso contrario, debería añadirse muros
nuevas conectándolos contra las vigas del techo.
- Dinteles que apoyan sobre
adobes sueltos. Apuntalar el dintel y eliminar los adobes sueltos reemplazándolos
por muros nuevos o puntales de madera.
- Viviendas de dos pisos
con baja densidad de muros. En este caso habría que construir una mayor cantidad
de muros que aumenten la resistencia a fuerza cortante.
C.
Defectos en los que no se recomienda la aplicación de esta técnica de reforzamiento
- Viviendas ubicadas sobre
suelos de baja calidad (arenas sueltas, arcilla expansiva, arena con posibilidad
de licuación, etc.).
- Viviendas ubicadas en
terrenos con pendiente, con cimentación superficial sobre suelos de poca capacidad
portante (por ejemplo arenas sueltas).
- Viviendas con más de
dos pisos.
RECOMENDACIÓN
FINAL
La lista de defectos señalada
en los párrafos anteriores no pretende ser una relación completa o exhaustiva
de todo lo que se pueda presentar en una vivienda de adobe existente.
Es indudable que cada caso
particular requiere que la persona que vaya a hacer el trabajo de reforzamiento,
aplique criterios simples, de sentido común, que le indiquen si tiene que hacerse
otros trabajos previos o desechar la posibilidad de reforzamiento.
Se incluyen a continuación
algunas fotos de viviendas con defectos con el objeto de ilustrar mejor las
ideas contenidas en este documento.


Figuras 1 Y 2. Construcciones de adobe en Huaraz. Los muros muy altos y muy
largos,
sin arriostres intermedios, constituyen casos en los que se requiere trabajos
de reforzamiento previo.
Figura 3. Vivienda de dos pisos en Cusco. En el segundo piso existe un solo
gran ambiente,
por lo que se requiere construir muros o columnas de arriostre antes de poder
aplicar la técnica de reforzamiento.
Figura 4. Viviendas de dos pisos en Cusco. Se observa una gran grieta que afecta
los dos pisos del muro con tímpano. Este muro debe reconstruirse antes de poder
aplicar la técnica de reforzamiento.